lunes, 16 de noviembre de 2020

AMOR PROPIO - Escrito por: Michelle Pineda

PREGUNTA: ¿La sociedad es el detonante neto de nuestra falta de amor propio o somos nosotros mismos?. 

PROPUESTA: Lograr convivir con ambas partes de nosotros consciente e inconsciente.

Normalmente los humanos somos seres necesitados de atención, de alguna forma siempre buscamos la aceptación y comentarios de los demás, al ser seres sociales puede ser una maldición que nos llega a doler toda la vida. ¿Cuál es la diferencia entre nosotros? Algunos deseamos ser aceptados con más necesidad que otros, odiamos lo que tanto amamos de la sociedad que nos llega a hacer perder la cabeza. Podemos usar la cultura como ejemplo, es fácil, tenemos inconformidad con ellos pero deseamos formar parte de esa cultura; ¿Otro ejemplo? Bien, un salón de clases, diferentes grupos y gustos con ideas que pueden hacerte molestar, pero, ¿Por qué quiero formar parte de ellos? ¿Es envidia? ¿Es necesario ser parte de ellos?.

A veces nuestra cabeza piensa más allá de lo que a nosotros mismos nos gustaría, nuestra mente tiene una capacidad que ninguno de nosotros ha llegado a conocer al cien por ciento. Psicólogos, científicos, psicoanalistas, etc. ¿Dónde está el final de nuestro intelecto? Creamos cosas maravillosas y luego las destruimos, odiamos lo que más amamos y amamos lo que más odiamos como si dos ideas se mantuvieran discutiendo constantemente. Es increíble lo que un humano llega a pensar: “que tan jodida puede llegar a estar nuestra cabeza”. Aun así, reconocer que la psique humana tiene diferentes  capas, es aterrador, saber que cada una se encarga de nuestra manera de pensar y actuar, ¿no lo es? 

Ahora bien, Sigmund Freud se encargó de dar una puntualización de cómo funciona nuestra mente que luego Carl Jung completaría. El ello, el yo y el súper yo; Tú instinto primitivo, tú razonamiento primario y tus ideas basadas en la sociedad. La falta de una de ellas o la sobre exposición puede a llegar a desequilibrar a una persona, lo que ya podíamos llevar a lo que se conocería como los trastornos mentales. Es por esto que nuestras ideas se mantienen en constante descontento entre ellas.

Las diferentes capas del cerebro humano se pueden visualizar como personalidades, como personas que conviven unas con otras durante la vida del ser humano. Ellas al igual que Freud buscan encontrar el fondo del inconsciente por medio de moldes que definen a la persona dependiendo del ser quien es. Existen diferentes tipos , cada uno de ellos encargado de algo nuevo y diferente que cambia la percepción de todo, incluso cuando recién llegas al mundo, te define.

Jung plantea los siguientes arquetipos: Anima o Animus (El verdadero yo, la imagen y lugar que damos a los demás), Persona (Representa lo yo inocente, lo que queremos enseñarle a los demás), Sombra (Representa lo que tratamos de ocultar de las persona, lo que reprimimos), The self (La consciencia e inconsciencia unificada), como individuos  encargados de demostrar cada capa importante del inconsciente, cada uno de ellos representa lo que en realidad piensas, por ejemplo, Sombra quién es aquel arquetipo de todo lo que reprimimos en nuestra vida cotidiana, aquel pensamiento que no reconocemos como nuestro pero existe en alguna parte del inconsciente. Este arquetipo puede aparecer en nuestras vidas cuando cruzamos el puente de la niñez a la adolescencia, intercambiamos persona (el yo puro) con sombra, esta última en compañía de la persona, pueden llegar a ser agotadoras en realidad, fuertes, desgastantes e incluso traumáticas. Cuando comienzas el camino con Sombra para llegar a the self (tú realización personal ) puedes encontrarte con diferentes arquetipos que juegan con tu cabeza, lo erróneo, lo correcto, lo indeseable, lo deseable,  tal como lo desarrolla Herman Hesse en su novela Demian “Los reinos del día y la noche. Dos palabras diferentes provenientes de dos mensajes opuestos . Mezclados durante este tiempo.” (1919) absolutamente todo comienza a volverse un camino de espinas para llegar a donde estás tú e incluso eso puede llevarte toda la vida, aquello nunca se acaba y termina convirtiéndose en el mayor objetivo que el ser humano puede desear, su más grande logro y para ello debemos equivocarnos y aprender, caer y levantarnos, pero, nos educan con el propósito de estar en lo correcto, tener la razón aun cuando lo correcto es subjetivo, pero sostenemos el caerse de bruces con nuestros propios pies (nuestros ideales) constantemente eso nos hace pensar ¿acaso nacimos para equivocarnos? ¿la vida es algo como eso?. 

Y en realidad, independientemente del camino que escojas si no reprimes tus deseos , si te dejas ser , ¿cambiaría algo? Si observas tus errores de ahora y los analizas, ¿hubiese terminado diferente? . Por ejemplo, una vez más está el amor propio que nos dicen amate a ti misma, pero cuando no reconoces tu propia voz sigues a la de los demás sin darte cuenta que en realidad es una voz programada, no es tuya. Tus propios ideales comienzan a tragar tu luz, la ambición te separa del camino que debes llevar y te conviertes en un mentiroso que intenta sonreír, pierdes la esencia  de persona para entregarte de lleno al vació de los estereotipos. Pero si alcanzas a escuchar tu voz, ¿seguirás a los demás? ¿cambia reconocer tu voz entre tantas? De igual manera siempre se apaga, se abruma entre tantos sonidos como si todo se convirtiera en una fiesta sin control, perdemos parte de nosotros allí con el mal trago que nos ofrece la sociedad.

Nosotros conseguimos nuestra voz desde el nacimiento y que dependiendo de nuestras experiencias o acontecimientos vistos se fortalecen o se desvanecen en la oscuridad, en ellos viene, la religión, el lugar donde la persona convive, la gente con la que convive, la sexualidad, la moral. En nuestro primer momento de uso de razón, nuestro pensamiento, las ideas, las opiniones, las cosas que nos disgustan y nos encantan, el yo egoísta que busca nuestro propio placer con las experiencias que terminan atrayendo al superyó e inhibiendo en diferentes asuntos como, ¿está bien hacer esto? ¿Qué consecuencia me traerá ello después?. Nuestros ideales comienzan a girar a nuestro alrededor como una nube de humo negra que no nos deja ver más allá de dos metros, olvidamos el hermoso mundo que nos espera y nos guardamos en ese lugar con miedo del mañana.

Puedo pensar constantemente en lo que debo hacer para que esté bien, para recibir un cumplido, para hacerte enfadar. Pero en realidad, cuando nuestra propia cabeza se vuelve un caos, cuando el superyó o el yo se interpone en nuestras vidas constantes te hace dudar de lo que en realidad haces o quieres hacer, ¿Si me visto de esa manera será moralmente inapropiado? ¿Si no recojo mi cabello de esta manera seré mala? ¿Por qué me siento tan solo cuando estoy conmigo? ¿Esta canción dejó de gustarme por ellos?, las dudas al respecto de tu yo verdadero se comienza a perder en la oscuridad y vienen problemas de inseguridad, depresión, ansiedad, etc. Comenzamos a olvidar lo que nos hace sonreír, lo que hace latir fuerte tu corazón, quién eres y nos centramos así en el quién  debo ser para que estén conformes conmigo, mi apariencia, mi pensamiento. Y en realidad, ¿Quién eres? ¿Qué es lo primero que viene a tu mente? ¿Eres la niña amable que todos conocen? ¿El niño intrépido y fastidioso que hace estupideces para hacer reír a los demás? ¿Eres esa persona que apoya abiertamente el aborto legal? Es allí cuando el yo comienza a abandonar al sujeto para que el superyó se vuelva aún más exigente y busques sensaciones exteriores para compensar el vacío que queda allí.

Si pudiera dar un ejemplo rápido de cómo se siente la sensación de vacío  al no estar conforme, podría hablar de estar en un enorme mar que aunque a veces estoy dispuesta a abordar algunas olas para buscar superficie, ellas resultan siendo más grandes de lo que imagine y terminan tratando de ahogarme, de matarme porque solo conozco la superficie del mar, de mi mar, y llega a ser aterrador, da tanto miedo porque no estoy segura de cuánta agua puedo tragar, me aferro a mis piernas cansadas pero en cualquier momento mis propios deseos se convierten en bestias acuáticas tratando de llevarme consigo.

Ese podría ser un ejemplo básico del superyó cuando rompe el equilibrio de las tres caras de la mente humana, nuestra mente es capaz de construirnos y destruirnos a su gusto, cambiar nuestra percepción, haciéndonos enloquecer y perder el sentido de la vida. El equilibrio se vuelve tan necesario pero tan difícil de mantener que intentas vivir con cualquier desequilibrio en ti con el objetivo de lograr convivir con él, como una enfermedad sin cura pero tratamiento.

A veces para poder luchar con nuestra cabeza necesitamos de alguien más, ya sea más consciente o menos consciente de lo que sucede con nuestra  mente , sería bueno si tuviera un amigo también ; Nuestra mente está asociada al dolor y a la felicidad , ambos son experiencias de cuerpo completo, siempre buscamos apoyo para sostener nuestras ideas y dolor con un simple abrazo o caricia, sin embargo, eso solamente nos aleja de nuestro propio consciente y nos vuelve ignorantes de lo que oculta nuestro yo, nos convierte en una enorme decalcomania.

Y en si, cuando  te das la oportunidad de pensar, de aceptar tus propios gustos o ideales, cuando permites ver más allá de lo que quieres ver puedes comenzar a amar cada detalle de ti , la sociedad y estereotipos se vuelven algo secundario. Aunque el camino es largo y tu propia inseguridad, miedo, etc. Intenta tragarte, esta bien, sufrimos para estar orgullosos de lo que conseguimos por medio del dolor para llegar al punto alto de nuestras vidas, conseguir nuestro mayor logro como si encontrásemos el tesoro más buscado por los piratas donde los diamantes y el oro son tus sonrisas y la seguridad en ti mismo. Acepta la parte clara y oscura de ti, permite romper la máscara que has impuesto entre tu y el mundo para protegerte , encontrar la aceptación de los demás, pero mejor nadie que tu sabe que ninguna persona puede amarte cuando no lo haces tu, tu eres tu propio consuelo y remedio, solo tu. Encuentra tu propio camino, párate en la oscuridad y sostén la claridad, aférrate a ambos y aprende a querer, abraza al niño inocente que estaba siempre sonriendo que confiaba en sus creencias y tenía sus propios ideales inocentes, acéptalo de nuevo y recupera el equilibrio de tu vida, deja de pensar en si esta bien y mal por que tales cosas no existen.


REFERENCIAS:


Demian de Hermann Hesse, editorial S. Fischer, año de publicación ,1919.

Referencias a canciones (letra cursiva):

Life (RM, BTS)

Inner child (V)


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