lunes, 16 de noviembre de 2020

ADOLESCENCIA Y HABILIDADES SOCIALES - Escrito por: María Paula Miño

 Para iniciar mi artículo parto de entender el concepto de las habilidades sociales y cómo estas ayudan al ser humano a establecer relaciones positivas con su entorno, para ello retomaré el concepto de varios expertos que han estudiado el tema.

Las habilidades sociales principalmente son vitales para desempeñarnos adecuadamente ante los demás, también incluyen las formas de comunicarnos. 

 

Esther Blanco en su última publicación manifiesta que “ La habilidades sociales nos sirven verbal como no verbalmente con las otras personas, son aquellos comportamientos eficaces en situaciones de interacción social”, además, agrega que “las habilidades sociales son el arte de relacionarse con las demás personas y el mundo que nos rodea, así mismo plantea que las habilidades sociales son aquellos comportamientos eficaces en situaciones de interacción social, pero que a su vez también incluyen una manera de desenvolverse dentro del grupo con asertividad a través de determinadas habilidades que nos permitan afianzar nuestra respuesta, decir «no», poder expresar emociones tanto positivas como negativas y defender nuestros derechos. Por último, las habilidades sociales incluyen tomar en cuenta el componente no verbal.


Retomando estos conceptos e ideas que presenta Blanco en su artículo, me doy cuenta que el ser humano necesita tener y desarrollar ciertas actitudes para lograr encajar y relacionarse de manera adecuada con los demás, desde niños debemos ser orientados por nuestros padres y familiares para desarrollar dichas actitudes y capacidades, por ejemplo, hablar en un buen tono de voz, no golpeado, sin utilizar palabras agresivas o inapropiadas que puedan herir los sentimientos de los demás, aprender a ser tolerantes, a escuchar, a entender y a no juzgar. Desarrollar estas habilidades no es fácil, desde muy temprana edad debemos estar en contacto permanente con las demás personas  solo de esta manera aprendemos a interactuar y reconocer nuestros comportamientos y los de los otros, lo que marca las diferencias entre los seres humanos. 


En la  adolescencia estas habilidades se fortalecen ya que la etapa evolutiva hace que la persona sea capaz de reconocer, reflexionar y aceptar las habilidades y deficiencias que tiene para establecer adecuadas relaciones con su entorno, se establecen ciertos cambios que permiten dar respuestas efectivas a los estímulos que se presenten, numerosas investigaciones han puesto de manifiesto la sólida relación existente entre un adecuado funcionamiento social y el éxito en la vida cotidiana (Hops & Greenwood, 1998; Ladd & Asher, 1985; Sánchez, Cerezo, 2010). La adolescencia es un periodo del ciclo vital en el que las habilidades sociales son un factor fundamental para el ajuste social. Del Bosque & Aragón (2008) plantean que el lograr un ajuste entre características personales incluyendo sus necesidades y las demandas del medio donde interactúa el adolescente, debe ser entendido en función de los cambios que se atraviesan. En medio de estos cambios, los adolescentes tienen que lograr desarrollar conductas que les permitan adaptarse a los diferentes ambientes en los que se desenvuelven y sentirse satisfechos al lograr también ajustar su propio comportamiento a lo que ellos mismos necesitan. 


Una vez entendido el concepto de las habilidades sociales, el desarrollo de las mismas en la etapa adolescente, es necesario detenerme en la pregunta que desde el inicio del planteamiento del tema a investigar me ha llamado la atención y es  ¿Cómo afecta las herramientas tecnológicas y el aislamiento social las habilidades sociales? . Y para dar respuesta a ello,  me remito a experiencias y ejemplos claros de personas o jóvenes que permanecen la mayor parte del tiempo en los celulares y el los videojuegos lo que generan una dependencia a estos aparatos, volviéndose personas poco sociables, individualistas ya que el centro de sus vida son los aparatos tecnológicos y poco dan importancia a la interacción con otras persona e incluso pasan por alto las figuras de autoridad con son sus padres.  para profundizar en el tema realice investigaciones sobre estudios relacionados y encontré un artículo de la revista.upeu.edu.peu que habla sobre la dependencia de los videojuegos y las habilidades sociales, con respecto a este fenómeno, Echeburua y De Corral (2010) afirman que “el videojuego constituye una afición patológica que origina dependencia en el individuo, afectando sus actividades e intereses” Por su parte, Chóliz y Marco (2011) definen a la dependencia del videojuego como “el uso excesivo o compulsivo de este, al grado de interferir negativamente con la vida personal y las actividades diarias del sujeto”. Por consiguiente, la Clínica de la Universidad de Navarra (2015) señaló la manera eventual e “inocente” que ocurre al inicio del empleo de videojuegos, cuya incidencia aumenta hasta 71 alcanzar una práctica diaria. Además, este uso incontrolable desarrolla una desorganización grave en la vida del adolescente. Tejeiro, Pelegrina, y Gómez, (2009) señalan el peligro emocional y social que posee la excesiva dependencia a los videojuegos, en el caso de convertir al usuario en un ser aislado, debido a que la actividad de juego suele ser solitaria. Esto induce al individuo a reducir sus interacciones y poniendo en riesgo sus habilidades sociales. Asimismo, Caballo (2007) afirma que “el efecto de la exposición continua a los videojuegos se manifiesta en sentimientos, actitudes, deseos, opiniones y derechos de un modo inadecuado a la situación, sin respetar la de los demás”. 


En dicha investigación los autores concluyeron que: Una correlación débil, negativa y significativa entre dependencia a videojuegos y habilidades sociales en general. Esto afirma que, al presentarse niveles bajos de dependencia de videojuegos existen más recursos para relacionarse apropiadamente, dando solución adecuada a situaciones estresantes o conflictos interpersonales y viceversa. Por otro lado, mientras existan niveles altos de dependencia a videojuegos, se presentarán niveles bajos o inadecuados de habilidades sociales. En este sentido, Ramos (2014) observa que el tiempo desmedido al uso de videojuegos, perjudica y altera el proceso de las dinámicas de socialización, pues la exposición continua y exagerada de videojuegos influye en el desarrollo y la práctica de habilidades sociales (Lillo, Morales & Romero, 2013). La actividad de juego es imperiosa e insociable, el individuo se aleja de sus contactos interpersonales debido a que se reducen sus interacciones, lo que produce que se haga menos social y pone en riesgo sus habilidades de relación (Tejeiro, Pelegrina, & Gómez, 2009). 


En otro orden de cosas, se evidenció que existe una relación negativa y significativa entre dependencia a videojuegos y las dimensiones “habilidades sociales alternativas a la agresión” y las “habilidades sociales para afrontar el estrés”. La primera dimensión corresponde al manejo de las emociones y la asertividad. Su relación con la dependencia a videojuegos explica que, al existir niveles elevados de dependencia de estos juegos, los adolescentes presentan niveles bajos o inadecuados de empatía, manejos emocionales y autocontrol. Esto puede desencadenar comportamientos agresivos y prepotentes al momento de solucionar los conflictos interpersonales (Goldstein et al., 1989). Al respecto, Etxeberría (2011) encontró que la exposición a videojuegos violentos guarda relación directa con las conductas agresivas y, al mismo tiempo, disminuye los comportamientos prosociales y de empatía. Respecto a la segunda dimensión, “tolerancia ante la frustración,” los resultados evidenciaron que los niveles altos de dependencia de videojuegos producen niveles bajos o inadecuados de afrontamiento al estrés; no obstante, los adolescentes que dedican horas prolongadas a estos juegos, poseen dificultades para manejar situaciones embarazosas, y situaciones de riesgo (Goldstein et al., 1989). Al respecto, Anderson, Gentile y Buckley (2007) afirmaron que el uso de videojuegos se constituye un poderoso inductor de conductas violentas y agresivas. Asimismo, Pérez y Prado (2014) afirman que los videojuegos de contenido violento conducen a reacciones violentas como gritar, golpear, utilizar un lenguaje vulgar y también hostilidad (cf. Puma & Vilca, 2014). En cambio, no se halló relación significativa entre dependencia de videojuegos y la dimensión “habilidades sociales primarias”  esta dimensión no está influenciada por la dependencia de videojuegos. Por otra parte, la dimensión “habilidades sociales avanzadas” tampoco muestra relación directa con la dependencia a videojuegos. Finalmente, se explica la realidad que el ser humano necesita reconocimiento en lo colectivo, respeto ante los demás y ocupar un puesto en la sociedad; en consecuencia, llevar a cabo relaciones interpersonales satisfactorias. Todo ello afirma que el aspecto social es una competencia básica y avanzada en la vida del ser humano (Armida & Candoval, 2012). En conclusión, el hecho que los encuestados dependan o no de los videojuegos no guarda ningún vínculo o relación con el desarrollo que estos presenten de sus primeras habilidades sociales y habilidades sociales avanzadas. 


Por lo anterior y teniendo en cuenta, mi poca experiencia con familiares, amigos y conocidos, puedo corroborar algunos de los hallazgos encontrados en las conclusiones de la investigación de la universidad de navarra sobre videojuegos y desarrollo de habilidades sociales, ya que he conocido niños que sus padres les han permitido pasar mucho tiempo frente a una consola y no han aprendido a establecer relaciones con niños de su edad, de esa manera estoy de acuerdo  con la postura de los investigadores que afirman, que entre más tiempos los jóvenes estén expuestos van a generar una dependencia a estos y no van a tener oportunidad para desarrollar habilidades que les permitan establecer contacto con otros compañeros, volviéndose agresivos y aislados; siento que esto podría convertirse en un problema para la vida adulta ya que no  aprendió a relacionarse de manera positiva, por ello considero que desde la infancia nuestros padres y cuidadores deben guiarnos frente al uso adecuado de la tecnología, pues como vemos y nos hemos podido dar cuenta en estos tiempos de aislamiento, la tecnología es un herramienta muy útil y podemos sacar provecho de esta siempre y cuando la usemos con responsabilidad e inteligencia. 


Referencias bibliográficas

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